Entre bromas y caricias inició el filtreo, no había una mano firme que pasara por mi espalda sino unos nerviosos dedos que apenas si rozaban mi brazo, risas inseguras se convirtieron en miradas penetrantes y respiraciones quebradas en besos apasionados. La deliciosa sensación de humedad era palpable en la piel y era inevitable sentir placer.
Un extraño pensamiento vino a mi mente y un impulso involuntario me llevó a interrumpir dicho placer, no pude permitir que se acabara, así que decidí interrumpirlo para saborear aun el recuerdo de mi clímax, evitando sentir el declive de tan elevado momento
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