-Es obvio que mi madre me quiere más a mi-
Le decía presuntuosamente Federico a su hermano,
-Mis ojos son verdes y los tuyos negros-.
Camilo tapó sus labios con su diminuta mano
Y con una risita ridícula refutó:
-Cuando mi madre se recuesta en nuestros pechos,
Se posa sobre mi lado porque yo tengo corazón-
-¡Pero yo tengo el hígado!- refunfuño Federico.
-Pero tu hígado, querido hermano, no palpita-
-¡Pero yo soy mas fuerte!-
-Pero no palpitas
Y si tuvieras corazón y yo hígado,
tal vez mi madre te quisiera mas por esos ojos verdes,
pero …¿tu crees que tu color de ojos importa?,
¡Mírame!
¡Míranos!
Ella me quiere mas a mi porque tu serás el
primero en morir antes que mis riñones dejen de funcionar.
¿Qué haces?,
¡No llores tonto!, que quererme mas a mi, significa querernos a ambos al mismo tiempo- Chilló Federico al ver su pecho unido con el de su hermano.
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