Recuerdo aquella tarde,
cuarto de hotel, amor furtivo,
entrega total y apasionada,
cuerpos anudados, bocas cálidas.
Como estallido volcánico
tu lava ardiente recorrió mis entrañas,
más después llegó la calma
se encontraron las miradas.
Como detener el tiempo
con tus dedos en mi espalda,
y reflejarme en tus ojos
sintiendo cuanto me amas.
Se que deseas lo mismo
compartamos esa cama.
Aunque sea un par de horas
es mucho mejor que nada.
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