Soñando con tus labios
me encontré una noche.
Ni siquiera con tus besos
que ya mi memoria borró,
pero en aquel sueño
nuestros labios se tocaban
sin lograr sentirse,
tal vez porque nunca
nos besamos realmente.
Nos tomábamos las manos
sintiendo en ellas todo tu calor,
todo el calor que tus labios
no me pudieron dar.
Te entiendo.
Debe ser difícil
dividirse entre tantos jardines
con tanto gorrión comiendo
las semillas más nuevas.
Comprendo que las enerhías
se te escapen por los ojos
de tanta golondrina
que revolotea por tus senderos.
Todo esto lo decía durmiendo,
durmiendo con tu aroma
a arenas de otros mares.
Aunque cuando desperté
no fue mucho el cambio
tu recostado a mi lado
pero con otros ojos en tus ojos,
sólo que esta vez
yo tengo otra sonrisa
tatuada en mi piel.
2.11.2000.- |