Desperte, asustada, soñé contigo y no espere al sol. Salí a la calle para encontrarte. Desesperada y perseguida por mi sombra corrí, tenia que decirte algo importante y decisivo, y si no lograba hallarte mi vida ya no tendría el menor sentido, moriría.
Mi cuerpo no me respondía y mis pasos cada vez mas lentos me pedían a grito que pare. Me desvanecía por completo. Pero mi alma se mostraba reacia a detenerse.
Tras largas horas en pena corriendo por las calles, te encontré, estabas ahí como esperándome desde siempre. Al verte, mi cuerpo comenzó a pertenecerme nuevamente.
Tome tu rostro en mis manos, te bese y luego dije a tu oído: Solo te busque y te encontré para pedirte una sola cosa… y tras una pausa continué: Quiero que te marches.
Y así, sin mas, gire sobre mis pies y comencé mi camino a casa.
|