Uno
Sólo tengo un tintero que dibuja las horas,
que mantiene su esperanza disimulando letras;
cuando el día, una a una, desprende sus hojas.
No te afliges si no me encuentras detrás de la puerta,
sabe que por el sueño yo saltaré la ventana;
y me dirás, con un beso: la ausencia no aventaja.
Que el espacio no tiene madeja ni se asemeja
a una distancia de años de terca impaciencia;
eso lo supo el polvo que cubre mi osamenta.
En blanco humo ligero trocaré mis carencias
y a tus juegos perdidos cobraré la tristeza
que mi alejamiento le causó a tu inocencia.
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