Sangre lozana que tuerce mis sentidos,
placer desconocido en el revés de este mundo.
Criaturas nocturnas que alimentan mi delirio,
posesiones, orgías, bacanales, unidas.
Besos a la gélida mente de mis desvarios,
te sueño poeta atravesando mis carnes,
descubriendo que misterio exuda mi vientre desnudo.
La luna es mi testigo, tu mi mayor verdugo,
sacia tu sed con mi sangre virginal,
que esta noche sea perpetua y en el óbice que
transporta vida, seas tú, sólo tú,
la muerte bienvenida.
|