"Cuando vivimos con personas que son difíciles de tratar, entendemos que nuestra actitud mental debe cambiar o fortalecerse para no vernos del todo muy afectados. En realidad dichas personitas logran quitarnos la paciencia. Y entendemos entonces, que:
- Sin el poder de la tolerancia nadamos en el círculo vicioso de la incomprensión.
- Sin el poder de la paciencia discutimos y peleamos en el círculo vicioso de los enfrentamientos.
- Sin el poder del amor los demás tan sólo son enemigos de los cuales cuidarse.
- Sin el poder de la autoestima los demás pueden pisotear nuestra dignidad.
- Sin el poder de la prudencia cometeríamos errores que lamentaríamos por el resto de nuestras vidas.
- Sin el poder de la paz enloqueceríamos instantáneamente.
- Sin la Gracia de Dios sería difícil dominarnos a nosotros mismos.
Por eso, un gran principio para hoy: A veces las personas son como son y no como debieran ser". |