Eres mi espejo.
Tu mano lánguida intenta,
Con la desesperación de un náufrago,
Alcanzar algún atisbo de mi piel.
Siento tu aliento en mi cuerpo
Y tú potencia descomunal
Hasta mis raíces,
Tan fuertemente arraigadas
En este inhóspito lugar,
Hacen temblar.
Mis ojos abatidos por la somnolencia
Comienzan a ver la luz,
Y mi ciudad de espejos,
Infranqueable,
Responde a mi mirada
Con la ironía del adiós.
Y te vas…
Abandonas cobardemente
Los brazos que te acunaron
En la desesperación de tu ensueño,
Has cambiado tus ropas,
Sin misericordia,
Sin piedad,
Y me abandonas a mi suerte,
Como un ente,
Al que le han usurpado su lugar.
|