Las campanas del pueblo comenzaron a sonar al iniciar el amanecer. No era un llamado a misa, pues fueron más de siete campanadas, así que todos intuyeron que se trataba de un llamado especial.
Ella estaba alaciando su cabello frente al espejo, alumbrada por un quinqué, preparándose para la llegada de Duer, quien la recogería para ir a la junta del domingo. Se asomó por la ventana y vio pasar a la caravana mortuoria:
-¿Quién habrá muerto esta vez? se preguntó.
Levantó la cabeza y miró hacia la ventana de enfrente.
Ahí estaba Duer, esperando a que su abuelo pasara frente a su casa para acompañarlo hasta su nuevo frió aposento y darle el último adiós.
La muerte de un anciano es siempre memorable en Treeshure, significa la partida de un sabio y sobre todo, un presagio de grandes cambios en la vida de todos en el pueblo.
Ese año eran aún tiempos de guerra, la muerte del abuelo anunciaba nuevas batallas, pero nadie se imaginaría la dimensión que tendrían esta vez.
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