Se conocieron en el chat....en el Messenger. Se enamoraron al primer intercambio de mensajes. Sus vidas cambiarían para siempre desde que tropezaron esa noche en la red.
Durante meses se contaron sus sentires, sueños y desazones.
Un día cualquiera ella resolvió que había llegado el momento de divulgar lo que le había estado ocultando durante algún tiempo (que usaba unos horribles y antiestéticos frenillos). Y él para no ser menos, le retribuyó su honestidad con otra revelación casi inconfesable: Que su miembro viril le llegaba hasta el suelo.
Durante los meses siguientes, ambos evitaron hablar sobre sus respectivas confesiones.
Con el pasar de los años se conocieron, y ella pudo efectivamente comprobar que él no le había mentido, que no había exagerado....pues.... desde que ese maldito tren le cortara ambas piernas, él efectivamente, arrastraba su miembro por el suelo.
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