Aquel sonoro océano huye de mi lado.
Las olas junto al cielo
formando un perfil sangrado.
Ya no cantan para mis nanas de alcohol amargo.
El mar se crispa ahora
de liso cambió a marejado.
La arcada del cáliz del cual bebí
supo a sangre dulce de un esclavo.
Al tragar quemo mis canciones por ti.
Mas tarde , rendido del todo
exhumé mi pena y lo entendí,
era yo…. liberado.
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