Cuántas veces deberé lavar mis manos
para que entiendas que soy pura,
que no tengo mancha,
que sólo respondo a tu nombre.
Cuántas veces deberé sumergir mis pies en el río
para que me dejes caminar tu camino
descalza, atada a ti.
De qué hilo deberé trenzar la soga que nos una
De cuántos sueños deberé llenar mis noches
para traerte hasta mí. |