En la pesadumbre de mi cotidianidad
Una mujer de cabello escondido
Asalta mi figura, me enseña su sonrisa
Y cautiva mi pudor
Nos separa un mostrador
Tal vez sepa que la espío
Y guste de ello mientras
Yo disfruto con cuidado
Los colores de su uniforme
Sin embargo soy tímido
Le he regalado un dulce
Para los dolores de la monotonía
No es cuestión de enredo
Quiero asaltar el mostrador
Quiero liberar mi silencio
En una pregunta suya
Sin mencionar el cambio
Ceder el turno y escapar
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