Me aferro a tu corazón cada vez que has de abrazarme, para que puedas cambiar mi interior, y así ser capaz de levantar nuevamente las alas y volar lejos de la inmundicia que me rodea.
Me aferro a tu mano para caminar junto a ti, sin dar lugar a dudas ni a cuestionamientos que me hagan retroceder, me gusta avanzar tomada de tu mano.
Me aferro a tus palabras, porque sé que cumples cada pacto y promesa pronunciada por tus labios de oro y mirra.
Me aferro a tu dulce voz mientras mi sonrisa cree hundirse en un vacío, me aferro a ella para no morir.
Me aferro a tu amor, porque es lo que me mantiene viva, lo que me fortalece y lo que me enamora más de ti.
Quiero aferrarme a ti y agradar tu corazón.
Sólo he escrito este poema para aferrarme en alma y letra a ti...
Te amo.
Matilde. |