“Por fin” – pensó el rey y alzo la copa sintiéndose ya libre de aquel horror que lo había atormentado toda su vida, brindaron por los novios y tomo de ese vino.
Inmediatamente después todos quedaban pasmados viéndolo caer sin vida sobre el piso.
Velada, junto al trono, la princesa de la luna sonreía – “el brujo no mintió, el brebaje fue efectivo”. |