Cuatro paredes que el tiempo respeta,
sillares bravíos que guardan palabras,
murmuran batallas, amores...
encierran reproches, susurros de antaño.
Hoy apenas se oyen.
Un ruido me llama.
-¿Quién es?... ¿qué quieres?...-
Despierto del sueño.
Algo que roza en mis labios destroza la calma,
una voz que sale cerca y muy lejos,
acorrala mi mente, me estalla.
-Reposa, despacio, tranquilo, me turbas, habla despacio... ¿qué quieres?.-
Cuelgo y me callo.
En mi bolsa de viaje encierro al que roba mi calma.
La piedra ha esperado al silencio y ahora de nuevo me habla.
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