Mi esposa estaba en su últimas semanas de embarazo, por lo que era muy frecuente, como en todas las mujeres embarazadas, que se levantara varias veces por la noche, a desagotar el poco líquido que cabía en su comprimida vejiga.
Muchas veces la sentía levantarse y volver luego a tomar su posición en la cama.
Una de esas noches, me desperté como tantas veces y escuché desde el baño quejidos y lamentos. Se me quitó el sueño al instante y salté de la cama para correr a su lado y pregunté, ¿qué pasa mi amor? ¿Tienes contracciones?
A lo que me respondió: "Qué contraciones ni que carajo, estoy con estreñimiento y me estoy reventando de ganas y esta porquería está dura y no quiere salir" |