Un niño jugará en una alameda
y cantará por sus amigos muertos
y ese canto será el canto de un pueblo
a una vida segada en La Moneda
El de antier fue un día feliz para la humanidad. Lástima, sí, que la justicia no haya caminado, pero la historia lo condenará. A él, sí.
Me congratulo con el presente y con el futuro, que avisoro un poco mejor sin personajes lúgubres, como el que hoy será cremado en Chile, como para que se vaya acostumbrando al calorcito.
No menciono su nombre porque me produce náuseas. Pero todos sabemos. Incluso los miles de muertos, desaparecidos y torturados durante la dictadura. Menciono los nombres de Salvador Allende, de Víctor Jara, de Pablo Neruda, cada uno de ellos más grande que él.
El futuro sonríe, hoy. Y el mundo entero.
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