Sera ese, un día despojado de memoria,
marchitas mis manos, te buscaran por los rincones del olvido,
calmara mi sangre, tu sed de varon sediento, voraz
desgarrando a dentelladas mi pecho.
Acogere tus ansias, de ser de mis brazos prisionero,
beberas de mi boca, el beso frio y blasfemos de los amores sacrilegos,
gozare tu cuerpo hecho jirones entre mis dedos,
saciare con tu alma, mi hambre sin medida,
de amante tirana. |