Como cada fin de año se paro frente a la familia. Como cada año todos sabían que iba a llenar el aire de promesas que se iban a disolver tan rápido como las bengalas de las doce de la noche. Como cada año, su copa estaba medio vacía, al igual que la botella de champagne sobre la mesa. Pero en esta oportunidad había un brillo diferente en sus ojos, algo que nunca le habían visto…
-“ en este año que va a comenzar… prometo no volver a lastimar a nadie, no gritarle a mis hijos, no entrar en deudas, no apostar mas, dejar de fumar, no volver a pelear en la calle, dejar los negocios sucios... Pero por sobre todas las cosas… prometo que esta copa que tengo en la mano, será la ultima que beba en mi vida”.
Y dicho eso, tomo de un sorbo el resto de la copa, la dejo sobre la mesa, saco el arma y tiro del gatillo.
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