En un caballito desteñido, sin color.
Sube y salta, baja y galopa, gira y gira.
Sublime, sonriendo al mundo con falsa inocencia hace mil años perdida.
En un caballito de feria que agarra en sus manos celestes,
puras... que acariciaron mil cuerpos y robaron mil almas.
En un caballito de hierro fundido,
oxidado como sus ojos, que han visto mil veces el llanto,
gira en la feria,
gira en la vida,
gira en la muerte que llega,
hoy, mañana o en mil días,
pero que llega.
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