Esta parada, la quiero saborear con el gusto de la levedad; siempre la distancia me ayuda a separar mi cuerpo de mi mente.
Intentar que mi cabeza se desprenda de la ropas pesadas de nuestros problemas terrenales, esos que pesan. Y así, poco a poco, levitar, sentir que somos plumas.
Que volamos, subimos, planeamos y cuando somos más pájaras que humanas divisar a lo lejos nuestra vida real; reirnos de nuestros miedos, bromear con nuestra soledad y desafiar en duelo a nuestro pasado para que este nos devuelva el presente libre de recuerdos.
Y con la amnésia del presente, decidir bajar, desprendernos de nuestros vestidos de plumas, solo con nuestra piel terrenal conseguiremos aterrizar, vivir y pesar.
Avanzas lenta pero segura en tu vida, dicha seguridad es el peso que te obliga a pensar antes de moverte, así nunca podrás correr y alejarte, lejos muy lejos, tan lejos que se te olvide el camino de vuelta. |