¡VEN!
Ven,
sin miedo hasta aqui.
La mies del trigo
y el murmullo del rio,
serán testigos
cuando reclines
tu frente en mis pechos.
Acariciaré tus sienes
hasta borrar la triste suerte,
de haber pasado
una vida sin mi
El embate de amor,
que de tu alma brota
y la mia recibe,
como aroma de capullo
inindará nuestro mundo
para forjar con calma,
de nosotros, el presente.
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