Cuando hundo mis pies en sus brazos frescos, consigo descubrir los secretos de su profundidad. Su remanso es contagiable, indescriptiblemente pacífico. Y entre más permanezco sobre sus suaves olas, más se convierte en el alimento vital de mis alas que sueñan fantasías; y de mis pies, éstos que edifican mi verdad.
Me sorprende, que a mitad de mi desierto,
haya encontrado un mar de menta. |