La capacidad de volar también es una propiedad humana,
el descenso es exclusivamente humano.
Desde las alturas que me regala tu beso,
te recuerdo que te espero.
Te espero en los jardines,
en los cementerios,
en las reuniones de ancianos,
en el paradero de la micro.
Te espero cuando voy de prisa,
cuando olvide pagar el agua.
Te espero con mis cigarrillos
y tu reclamos por que los deje,
mientras riego,
mientras duermo.
Te espero sin calcetines y sin remedio.
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