Ya no pregunto a las parcas,
ni acepto, ni niego.
Amoldo mis rutinas a tu ausencia,
destapo los frascos del amoniaco,
para limpiar estos rincones ahumados de mis espacios,
dejando paso a la luz hiriente.
Hagamos moraga con la luna llena,
démosle al mar todo lo que nos pesa,
desahoguemos, entre biznagas los alientos,
recuperemos la calma, el sosiego,
y dejemos de ser almas atormentadas.
2006
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