Sì, cerca,
como una extraña serenidad,
como un niño no nato,
como un lienzo en llamas.
Cerca,
como un pozo al que se asoman
largas ondas de tristeza.
La piedra llega a la profunda fosa
y decanta en soledades.
Cerca,
como el exterminio,
o como el sinfin;
como la bóveda que atrapa
lo que no es libre: el cielo.
Cerca,
a mi lado y en el otro extremo,
donde la rama ha sido
abandonada por todas,
menos por la ùltima hoja del otoño.
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