Imposible entre barreras,
se desdibujan los desvaríos varios.
En los ojos,
cansancio que no alcanzo a desviar,
pesada carga,
inaudible acecho.
Tropiezos reiterados
y la costumbre de no atreverse a preguntar.
Pesadilla o sueño,
de nuevo los pies son atrapados,
destino de arrastrar mis temores
y los otros.
Consecuente.
Consistente.
Sentido común inexistente.
No existen otros mundos,
ni los tuyos ni los míos.
Regresiva pausa,
cuerpo consumido
en la espera que se hace circular.
Ignorando las razones,
un segundo bastaría
para lanzarme hasta los sueños.
Mapa que se rompe,
anónimos caminos se construyen.
Destino a un puente nuevo
que destruya los relojes...
Y los tiempos.
Añejos tiempos.
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