Siento el tormento de campanas,
Tocan réquiem por las almas presas de las musas amordazada.
Callan los versos en la boca del poeta,
Arropado por las desdentadas viejas,
En la infinita tristeza, del que busca y no encuentra.
Mis manos bordan con hilos de oro viejo
Mortajas de lirios negros,
Frías de mármol,
Ausentes de alma.
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