Se han quedado varadas en las salinas
todas la botellas con todos los mensajes.
El mineral rompió el ritmo del mar,
tallando a sal en mi boca,
una sed infinita de garganta rota.
Mezclo en el caldero de los deseos
las yerbas de las viejas brujas.
Mezclo los filtros de las hadas,
con escaramujos y rastrojos de tu huerto.
A los vientos de Pandora
lanzo mi conjuro.
¿No oyes plañir mi alma
desquiciada en su tormento?
El tormento de tu ausencia.
|