Buscando consuelo me encontré una tarde,
luego de la derrota
provocada por los vientos sureños.
Me vestí con lo que más me hacía ver seductora
tratando de ocultar
la pudrición que me transportaba.
Según todos
la vida me sonreía,
aunque el carro mortuorio
era lo que me llevaba hasta mi casa.
Prometí que no volvería a imaginarte por las noches
pero aquí estoy,
prendida a tus ojos que se esfumaron
para nunca más aparecer.
Por momentos
me mantuve firme en mi deber de olvidar
pero no logré nada.
a: F.A.S.O. |