Inexorablemente
todo me conduce
al instante de la creación.
A ese minúsculo espacio de tiempo
donde tus manos
tallaron en mis hendiduras
las huellas de tu hombría.
Donde tu boca rozo cada hueco,
cada rincón de esta geografía
llamada cuerpo,
fundiéndose en mi boca
en un beso apasionado.
Evoco ese sublime instante,
en el que juntos alcanzamos
los cielos en modo triunfante.
Armonía, colmada de deseo.
Gloria, la comunión de los cuerpos.
Éxtasis, después del desenfreno.
Siempre, vos y yo en un instante,
Un espacio, un tiempo, el nuestro.
|