Las olas ondulan en los mares,
en los ríos, en los manantiales.
Las olas poseen cabelleras de espuma
que fulguran de plata al claro de luna.
Hay olas silenciosas, olas meditabundas,
olas que dominan las aguas profundas.
Olas que navegan pensativas y sin prisa,
olas que confiesan secretos a la brisa.
Hay olas que susurran, olas que cantan,
que entonan melodías en teclados de espuma
Arpegios de agua y fantasía bajo la bruma,
Como sirenas mitológicas, olas que encantan.
Hay olas niñas, olas adolescentes, olas criminales
Que llenas de ira, transponen los márgenes de los mares
y siegan vidas con su espada verde y filosa de agua
como si la muerte danzara en tormenta de líquida fragua.
Pero hay olas primorosas, como campo de amapolas,
Olas sobre sumergidos países de corales y caracolas.
Joyel de los océanos, las brumosas olas invernales,
Flores blancas y eternas en el verde jardín de los mares.
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