Ancestros
La recuerdo sentada
bajo la parra de la casa.
Mientras cortaba zapallitos
iba relatando sus añejas historias de juventud.
Su rostro se iluminaba con cada recuerdo.
Mis ojos no se cansaban de mirarla.
Tanta sabiduría, tantos años guardados
en tan frágil espíritu.
Era una mezcla, entre una niña traviesa y
un remolino de quejidos y resongos.
Volvería una y otra vez
a ese instante,
para ver a mi abuela
bajo la parra,
iluminada por el sol de primavera.
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