Mi joven Doncella
¿Por qué?...
Es posible que en gracia divina, la fe le ayude a comprender tan evasiva respuesta; buscar un error o afrenta que pueda juzgar a favor de sí y reclamar entonces el resarcir del pasado.
O Bien buscar entre las artes que se han enseñado; esas de números y letras puestos en secuencia; la misma que quitara de la mente los velos que en la noche le atormentan y arrebatan su descanso; el mismo que debiera sentir justo ahora al momento de mi partida hacia una cruenta experiencia en las alas de quienes juraron lealtad a la bandera.
“NO”... Fue la ultima palabra que de mí escuchó y allí depositó entonces sus anhelos en las brumas mañaneras, así mismo será el encuentro con la realidad que sigue su curso en turnos cual ajedrez enmarañando ávidamente lo que se sabe es un mate; vea entonces con la misma claridad, con la que escucho de mis labios tiernas palabras, la sucesión de supuestos que se convirtieron en juramentos que entre manos y besos, a la luz de la Aurora se proclamaron. Ahora testigos inertes de una dilatación espacial enajenada de nuestra propia interpretación del tiempo, que ahora y gracias a una teoría; corre a su favor e instantáneamente, corre en contra mía.
De aquello por que suspiro, puede ya liberarse; pues la tierra sólo se mueve en un sentido, y ella jamás esperará a que las nubes se conviertan en arena.
Así pues Joven Dama,
Que pronto entenderá mi razón
Y al final de la Aurora
Morirá la Ilusión y al alba comprenderá su propia verdad.
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