Ya no recuerdo como recordarte,
Nisiquiera logro pensarte.
La verdad es que no eres digno de recuerdo,
No eres digno siquiera de ser indigno.
Has caído, tantas veces has caído,
Y no haces nada para remediarlo.
Ya no quiero ayudarte.
Mis alas ya no quieren tocarte.
Mis manos no se extienden a tu cuerpo, el mismo que fue mío.
Mis ojos ya no te miran como antes.
Mis pensamientos no te sueñan.
Mis labios no te anhelan.
Mis oídos ya no quieren escucharte.
Y mi alma, aunque herida, salió en busca de un mejor destino sin ti.
¿Es así alma mía?
¿Es así?
Reafirma lo escribo y sigamos juntas un nuevo camino.
|