En esta noche fría, fría como el adiós, recuerdo el calor que me dabas. El fuego de tus besos que calentaba mi alma, ahora quema mi corazón.
Al mirar las estrellas, dibuje tu silueta; la pinté con recuerdos, la decoré con suspiros, y la firmé con sueños nacidos en mi corazón.
Vi dos estrellas fugaces, que cruzaban el cielo tomadas de la mano; se perdieron en el cielo oscuro, oscuro como tu ausencia.
Quizá algún día nuestras almas se fundan en la inmensidad del tiempo o solo se pierdan en el mar de los recuerdos, lo único que deseo, es que lo hagan juntas.
¡Te amo! |