Acudo a tu llamado, sin voz, con un simple suspiro y me ves de lejos, de arriba, y quieres acercarte.
Yo te extraño, te miro pero no veo tu rostro
entonces me asusto porque pienso que no estas o que te escondes de mi veneno.
Esta bien, no te culpo, es más, no quiero hacerte mal, es que mis sarpientes que nacen en el cuero cabelludo quieren alimentarse de tu sabiduría.
Igual te siento acá cuando se pone la noche y me proteges de las bestialidades terrenales, es cuando más me despierto y cuando menos temo.
Sos mia, caes para mi, dejando que me comunique con tu belleza natural.
Yo se que no hablas, sin embargo callas para escuchar mi voz
Adoro tu silencio, tu paciencia, quiero que me envuelvas entre tu azul nocturno y la luz de tus satélites que tanto estremece...
Quiero convertirme en una de tus estrellas, y que tu brillo se refleje en mi y estremezca a otros... |