Sin duda se avecina el aquelarre,
seres y almas, unidos y expectantes,
preparados para iniciar la danza de los malditos.
Un momento que todos, almas y espectros,
guardaremos, escritos en la palma de la mano,
un tiempo de presagios y lamentos.
En un alarde suicida, serás fruto de mi vientre,
brotaran de mis senos la sangre de mil versos,
degollados en silencio,
amamantando tus miedos.
Será tu llanto un estruendo
capaz de hacer desaparecer el universo,
despertando las conciencias,
mas allá de toda duda y entendimiento.
|