A fuerza de sentirse en el pecho prisioneras,
las palabras endurecieron sus sonrisas,
sembraron de dudas los caminos de regreso,
jamás, volvieron a encontrarse los versos perfectos.
Nos proponemos recobrar todos los fragmentos,
recordarnos que aun no cumplimos las misiones,
resurgimos de los propios lamentos,
fuerte e insurrectos,
despertando de nuevo las ganas,
de enfrentar todos los retos.
se hundirán de mis cepas las raíces en la tierra,
alimentándose de la savia,
de todos los hombres muertos.
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