Escribí estas frases cuando creí que no habrían más años nuevos para mi vida y en donde inexorablemente recaería en aquellos sucesos fastidiosos que creía ya haber abandonado. No recuerdo muy bien la primera vez que cambié mi color de cabello. Siempre, toda la vida, me gustó disfrasarme de extraño y navegar por los mares que desde un comienzo arrastraron mi alma. Sí, primero fue negro. Algo inocente al comienzo. Después siguió el castaño, el rojizo, el mango y el violeta. No pasó mucho tiempo para que mis amigos vieran en mí a un desconocido, ya no era solo el cabello, también mis ojos. Gasté una fortuna en tratar de parecerme a esos sujetos que se imprimen en las revistas. Mi personalidad mutaba como capullo en primavera y hasta estos días no recuerdo cómo era mi apariencia original. He rotado por gótico, punk, Escritor barato y supuesto extranjero. Cambié de viviendas, de norte a sur y de engendro a super modelo.
Tal vez fue algo extremo deshacerme de mi propia alma, ahora me siento marchito, mustio en un mundo que jamás me ha llegado a conocer y escondido en las mentiras que permanentemente me han visto crecer. Ahora ya es incontrolable, he caminado por los horizontes y por las laderas de los volcanes, mas jamás la he encontrado. Es inútil, la he perdido. Hoy comenzará un nuevo año y habrá que seleccionar al azar cuál será mi próxima mirada. Sé que deberíadetenerme y empezar a buscar la originalidad que nunca tuve y que por cada faceta me hace ver frente a un extraño. Ahora es tarde, demasiado a decir verdad. Sé que es ireversible y que esta obsesión en mí jamás me dejará descansar y que dificilmente podré encontrar lo que alguna vez fue parte de mi alma; yo mismo.
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