Todos los versos escritos,
se presentan como una profecía que cumple sus designios.
Tu nombre se repite como en eco que se pierde por las Medinas Azaharas,
tu voz me llega como canto de acequia durante la siesta
susurras a mi oído todo cuanto que quiero oír,
como solo tu, puedes decirlo.
Quisiste borrarme los besos que me sobran,
para dejar en mi memoria,
solo el recuerdo de tu boca,
aljibe envenenado de adelfas y azaleas.
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