Estas ganas paradójicas de comparar
Mi mundo con la realidad,
Estas ganas absurdas de querer cambiar
Relojes por tiempo,
Esa búsqueda necia,
De recuerdos que no llegan
Y que bailan encantados
Con un sueño eterno entre aforismos y leyes.
Que ganas imperiosas de encontrar,
Un hilo conductor,
Un pasillo recóndito
Entre el ayer y el hoy.
Pero los días no disimulan,
Se suicidan uno tras otro,
Arrogantes, vagabundos, hambrientos, escasos.
Y es mi abismo latente, en pie de guerra.
Con ganas aguerridas de apagar el ruido,
Con ganas imprescindibles de no extrañar,
Entre las trincheras y la tierra hostil,
Con ganas de tener ganas.
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