Sueño con la primera hoja de otoño, desciende lentamente. La cojo y me echo a llorar. Nunca volverá a caer. Me siento y miro a mi alrededor; árboles otoñales, naranjas, marrones, amarillos...De pronto le miro y siento calor, pero a la vez tristeza; nunca será realmente mio. El está ahí, como si nada hubiese pasado y yo sigo llorando junto a mi gran hoja. Quizás sea mi corazón, roto en mil pedazos, el que no puede desprenderse de ella. Decido guardarla y despierto.
Mi corazón palpita con fuerza, me levanto y salgo de casa rápidamente. Respiro.
Mis pies caminan solos, pero yo se bien a dónde se dirigen. Llego a mi destino. Me asomo para despedirme de todo, del mundo. Miro fijamente a una mariposa que pasa por ahí. Se posa en la barandilla. Me dispongo a saltar y ella se posa sobre mi bolsillo. Palpo con el corazón ardiente mi pantalón y descubro una hoja, mi gran hoja. Mi corazón se acelera, me siento y me echo a llorar. Alguien roza mi cara, es él. Le abrazo y sigo llorando, pero ahora en silencio, mientras me mira. S acerca a mi oido y tan solo susurra: te quiero.
Sonrío |