Era su primer viaje en barco por el Nilo. A pesar de que vivía allí desde siempre, nunca había subido a ninguno de aquellos barcos llenos, en su mayoría, de excursionistas.
En toda su vida de cocodrilo, nunca había probado la carne de aquellos extraños.
"La verdad"-pensó- "no era muy diferente a la de los lugareños".
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