Y si, al final del día, encuentras con quien compartir las palabras, todas las arenas de todos los relojes te recordaran, que nada pasa por casualidad, que los encuentros se producen por obra de hadas y duendes, que enredan los sentidos y juegan a las escondidas con los que aman.
No se puede fusilar el sentimiento, pero se puede manipular, retorcer, moldear, usurpar, arrojar convertido en reproche… todo veneno
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