Ciega esperanza
De no creer en un señuelo,
pierdes tu inercia en un día.
Sientes, ya no avanzas mas,
sientes, se comienza a apagar alguna estima.
Si sigues un camino que con tus pasos menos ves,
ya frena y asiente, que una pausa es debida.
Y si pausado el peregrinaje no ha encendido un clamor,
no descanses. Duérmete y bucea a ver que indispone a tu vida.
Prende tus antorchas, ármate de valor,
que no hay mayor enemigo que el que vive en tu interior.
Asesta con tu espada a lo oscuro un haz de negra luz,
y elimina de raíz esa penumbra sobre la intención.
Veras una estela sin rastro, sin historia,
no querrás volverte y ver como el vacío allí habitaba.
Sin embargo la pena ahora es fuerza innovadora,
sin embargo ahora aparece el camino hacia allí, que incierto se plasmaba.
|