Adelantar mi reloj ya no funciona porque tu ausencia es suficiente para dejarme confundido: pensé que eran diez días pero en realidad sólo fueron nueve horas. Es casi una tortura. Esta espera con desespero me incita a luchar contra lo invencible: doblar la curvatura espacio-tiempo. "¡Imposible!", me dijo un amigo mío. "Nadie puede ganarle a las fuerzas naturales". Pero, entonces, tal vez la lucha sea mejor en un lugar donde esas leyes no se cumplan. La clave está luchar en mis sueños. Entonces decidí que lo mejor era regresar a mi cama y dormir. Si, era lo más adecuado. Regresar a la cama y volver a soñar, confirmar que tu ausencia es sólo un sueño y finalmente despertar, otra vez, con tu mirada. |