De un susurro salen de tus labios dos palabras y un silencio que yo estaba ansiando escuchar…
- Te quiero… - me dices y mis ojos se agrandan y percibo como lo tuyos brillan, como Adrián e Isabel desaparecen de la habitación, como la televisión y el sonido se desvanece para dejar que sólo quedemos tú mundo y el mío que giran juntos en ese instante.
No soy capaz de decir nada. Pese a que ese “Y yo también…” lo tengo en la punta de mi lengua pero está retenido ahí y no lo deja salir.
Te sonrío.
Es el primer “Te quiero” que escucho de tus labios, y necesito retenerlo en mis oídos todo el tiempo que sea posible. Es una sensación inmensa. Hacía mucho que no lo sentía, no con tanta intensidad. No con la fuerza de sentirlo también en mí misma. Porque yo también te lo diría, porque lo tengo en mi cabeza, encadenado, pese a todo pronto podrá salir.
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